David Beauchard es David B. y viceversa. Como su apellido sugiere: es francés. Y tal vez su obra más importante sea "La ascensión del gran mal" (1996-2003) por la que recibió algún que otro premio y nominación en el mundillo del comic.domingo, 6 de abril de 2008
Los complots nocturnos; de David B.
David Beauchard es David B. y viceversa. Como su apellido sugiere: es francés. Y tal vez su obra más importante sea "La ascensión del gran mal" (1996-2003) por la que recibió algún que otro premio y nominación en el mundillo del comic.sábado, 29 de marzo de 2008
Caballero de espadas; de Luis Durán
Normalmente, me gusta echar mis buenos minutos buscando entre los libros y comics de la biblioteca. De alguna forma recorrer lentamente sus pasillos, oler la vejez amontonada entre sus lomos y papel, respirar esa quietud y el silencio reverencial que lo inunda, me relaja y hace que todo lo olvide. Así, el otro día, descubrí a Luis Durán.Luis Durán, reconocido guionista de cómics y no tan alabado dibujante, empezó a ser valorado a partir de 2001, con historias como Vanidad (2001), Atravesado por la flecha (2002) o Antoine de las tormentas (2003).
Lo que me llama la atención es que existan multitud de comentarios tildando el dibujo de Luis Durán como feista. Es cierto que, tal vez, no sea un tipo de dibujo convencional, pero de ahí a considerarlo feo me parece una exageración. Y me llama la atención porque, precisamente, lo que me movió a llevarme de la biblioteca Caballero de espadas (2005) fué el dibujo. Un hacer simplista, reduccionista, pero elaborado y muy personal. Me convenció además el comienzo de la historia: "A todos los niños que no desean regresar al nacer se les dibuja en la frente la marca de un fórceps" Muy sugerente y evocador, y más cuando ya has leído la obra entera. Tal vez sea por eso que comparan sus historias a las de Neil Gaiman.
Y lo que resumiría mi sensación tras leerlo es, precisamente eso, Evocación. El dibujo y la lírica de Luis Durán se mezclan en una sola cosa, la creación de un mundo personal y onírico en el que se mueve con la facilidad de un delfín.
Tal vez el denominador bajo el que está creada la historia es el del tiempo. De hecho el título de la obra girá entorno a la figura del caballero de espadas de la baraja española que: "es un jóven que cabalga hacia la izquierda, hacia el pasado. Al caballero de espadas el futuro le tortura y el pasado le encadena" y de alguna manera, así, reflexiona sobre los laberintos que se abren en la vida tras una elección importante. La pregunta que sugiere en el protagonista es ¿Qué hubiera ocurrido si en vez de haber elegido un violín hubiera elegido un libro de magia?
De esta manera, y através de un conglomerado de imágenes arquetípicas: manecillas de dar cuerda, manos enfrentadas, relojes con sentimientos, cerraduras y llaves, canciones infantiles... nos lleva Luis Durán por pasajes que cada uno de nosotros ya hemos recorrido; una nostalgia que conformaba nuestra niñez através de la imaginación, y esa especie de miedo hacia el futuro que suponía la elección de una vida y la tristeza por esas otras vidas que nunca viviremos.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Pigmalión; de George Bernard Shaw
Irlandés y protestante, Bernard Shaw fué y sigue siendo una de las grandes referencias del teatro. Antes de comenzar su carrera dramática hubo de trabajar como periodista y como crítico teatral. Además de estar influído por autores como Marx, Ibsen o Schopenhauer, fué amigo de Michael Collins y G.K. Chesterton. Sus obras tenían como característica principal lo moralizante y didáctico (característica muy ibseniana) usando como referencia la comedia ácida. Su obra más conocida es Pigmalión, o My Fair Lady (tal y como fué adaptada al cine en 1964).Escribió Pigmalion entre 1912 y 1913, robando dicho título de un relato de Ovidio, que cuenta el mito del amor de Pigmalión hacia una estatua a la que los dioses griegos dan la vida.
De alguna forma eso es precisamente lo que pasa en Pigmalión. Una muchacha de los bajos fondos, vendedora ambulante de flores, es el centro de una apuesta entre dos gentlemen de la alta sociedad inglesa. Uno de ellos, un tal Higgins, que es un experto en fonética y lingüística, apuesta, con un coronel amigo suyo, Pickering, que en seis meses será capaz de hacer pasar a Elisa (la vendedora) por una mujer de clase alta en una garden-party. Para ello se valerá simplemente de sus conocimientos en fonética para moldear sus hábitos. Esta situación, que dará lugar a situaciones realmente cómicas, esconde espeluznantes reflexiones, por parte de Shaw, entorno al clasismo inglés, a la diferenciación absoluta entre el ser capitalista y el proletariado. Pero no se queda ahí, sino que en el epílogo, además, esgrimirá cierto tonillo misógino al más puro estilo nietzscheano. Lo curioso de Pigmalión no es la obra de teatro en sí, que puede pasar por una simple comedia de amoríos, sino precisamente su epílogo. En él Shaw se detiene a explicar lo que ocurriría después de la obra, imprimiendo un cinismo desmedido en clave didáctico, y defendiendo a capa y espada la concepción que tiene Higgins en la obra sobre el amor (como si fuera el suyo propio) y desvirtuando el que tiene Elisa. No sé, es como si Bernard Shaw hubiera agitado una coctelera en la que hubiera metido las obras completas de Marx y la concepción de Nietzsche sobre el amor. El efecto es terrible. Por si fuera poco utiliza, al menos así lo veo yo, un personaje secundario para meterse vilmente con H.G. Wells tildándolo de snob. Al parecer tenían sus diferencias, a pesar de haber pertenecido al mismo grupo político socialista, el llamado Fabian club.
De lo que me ha servido la lectura de ésta obra es para saber a ciencia cierta que ya no quiero volver a leer a Bernard Shaw.
lunes, 24 de marzo de 2008
Ghost world; de Daniel Clowes

Asistimos al crecimiento de dos chicas, Enid y Rebecca amigas de la infancia, desde la adolescencia hasta lo que podría llamarse como primera madurez. La temporalidad es indirecta, percibimos el transcurso de tiempo a través de los cambios de look de Enid, la protagonista central del relato. Personalmente la odié desde el primer capítulo, y esa fué la sensación fundamental con la que embadurné toda la lectura de la historia. La Enid adolescente es precisamente el tipo de persona que rechazo de pleno: Una persona que está contínuamente quejándose de todo, y que está en contra del mundo y las modas. Resulta exasperante. Pero el comic es, precisamente, la deconstrucción de Enid. Al menos yo lo veo así. Como vamos viendo, poco a poco, ese odio de Enid y esa seguridad que pretende aparentar no es más que el reflejo de todas sus inseguridades y dudas. El sentimiento verdadero y la emotividad sólo parten de sus recuerdos de infancia: un disco de canciones infantiles, un muñeco, una pintada en la pared... Y el rechazo a la realidad presente, hacia las cosas que le rodean que no estén impregnadas de la rareza que ella busca como parangón. Todo ello le lleva a distanciarse sutilmente, y dolorosamente, de su amiga. Tan sólo hacia el final, comencé a tener lástima de Enid, puesto que es en ese momento en el que la historia se torna melancólica.
Creo que el momento de Ghost World no era mi momento. Ni mi historia. Su final me parece ñoño y cursi.
Y sigo odiando a Enid Coleslaw.
miércoles, 12 de marzo de 2008
R.U.R.; de Karel Čapek

jueves, 6 de marzo de 2008
Harry Potter y las Reliquias de la Muerte; de J.K. Rowling
Y se acabó. Si es que diez años pasan volando... Sí, terminan aquí las andanzas y desventuras del joven mago que obligó a leer miles de páginas a imberbes infantes que son ya adolescentes hechos y derechos.lunes, 3 de marzo de 2008
Los archivos de The Spirit (1); de Will Eisner
"Los archivos" son la publicación completa, por orden cronológico, de las historietas de Spirit que creara, escribiera y dibujase Will Eisner desde 1940 hasta 1952. Hay que hacer notar que se suele hacer una distinción bastante clara entre una primera etapa, que comprendería desde 1940 hasta 1942, y una segunda desde 1945 hasta su conclusión en 1952. En el intermedio, desde 1942 hasta 1945, nuestro querido autor tuvo que cumplir con el ejército americano (en plena segunda Guerra Mundial).Las bibliotecas, esos enormes frigoríficos repletos de golosinas de papel, suponen para mí una maravillosa fuente de alimento. Sin ellos hubiese sido imposible haberme deleitado con estos primeros volúmenes de los Archivos de Spirit, ya que cada uno de ellos cuesta el insondable precio de 35 euros. La edición de estos volúmenes es maravillosa: A todo color, tapas de cartoné, formato grande (que no excesivo), sobrecubiertas, papel e impresión de calidad, e introducciones y prólogos interesantes, que, o bien nos sumergen en el contexto en el que Eisner los creara, o presenta las reflexiones de autores que rinden pleitesía al gran baluarte y la impronta que el autor dejó en el mundo del cómic.
En el primer número de los Archivos se nos presentan las primeras historietas de Spirit publicadas (Del 2 de Junio al 29 de Diciembre de 1940). Spirit comenzó a publicarse semanalmente en las páginas dominicales de varios periódicos junto con dos historias más: Lady Luck y Mr. Mistic, conformando así un Comic-book de dieciséis páginas. Las historias de Spirit ocupaban el reducto de siete páginas autoconclusivas, y en los primeros números se nos presentaba al protagonista, así como a varios de sus personajes secundarios más importantes: El comisario Dolan (el único que conoce el secreto de Spirit), su hija Ellen (enamorada perdidamente de Spirit) y pequeño Ebony White (que se irá transformando progresivamente de taxista ocasional a lugarteniente y compañero de Spirit).
Las primeras de éstas historias difieren bastante de las impresionantes obras de arte que luego crearía Eisner. Aunque estas páginas no hay que menospreciarlas, no, ya se vislumbran maneras en ellas: Ángulos altamente creativos en la composición de algunas escenas, primeras versiones primitivas de las splash pages, humor fino y sugerente... Aún Central City es una ciudad simplona llena de gansters, donde el bacalao lo cortan los capos de la mafia, pero también crueles abogadas, malhechores aferrados al vudú, Hamlets azulados, payasos que asesinan por amor, viles científicos que crean robots malignos, hombres mono que huyen de la justicia... El rojo coche de Spirit tiene alas, y éste tiene su centro de operaciones en un cementerio abandonado. No tiene superpoderes, posee una flexibilidad sobrehumana y la virtud de estar siempre donde le necesitan. Y aunque nos recuerde un poco a una especie de Batman sin disfraz, todo está imbuído de una fantasía fresca que hoy consideraríamos de serie B.
Sí, Spirit aún era un pelín imberbe, y Eisner experimentaba poco a poco con ese personaje que no era nada más y nada menos que un marco donde ir desarrollando, mediante una gran flexibilidad creativa, las bases de lo que en el futuro sería el comic adulto. Todavía sus trazos no son del todo libres, pero todo lo suple con un gran cargamento de imaginación.
Para mí ha sido toda una gozada conocer estos orígenes de Spirit, tal y como los creara el propio Eisner: Este Midas del cómic.
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