domingo, 14 de junio de 2009

Trágame entera; de Nate Powell

Nate Powell, además de ser americano, trabaja con adultos discapacitados y ha formado parte de varios grupos de punk. Pero lo que realmente le ha llevado hasta aquí, hasta este mismo espacio de ceros y unos, hasta ésta reseña, es su capacidad para dibujar historias. El año pasado fué su año. Con Trágame entera (Swallow me whole) ganó el Ignatz al mejor debut, y éste año ha quedado finalista en la Book Price de Los Ángeles Times y nominado en los Eisners. Pero en fín, qué más dan los premios...

Es difícil hablar de Trágame entera. Su título nos lleva a pensar en alguna peli porno o gore de serie B, pero en realidad se nos habla de la esquizofrenia dentro de una familia americana. De cómo la enfermedad se va tragando a dos hermanos y una abuela, los tres comparten la terrible carga de tener que vivir con una de las enfermedades psiquiátricas más difíciles. Una enfermedad que, tal y como su nombre indica, supone una escisión de la mente, y más concretamente en una alteración en la percepción de la realidad. Powell aprovecha para cuestionar la realidad al ponernos en el lugar de éstos enfermos. Junto a ellos podremos ver y oir cosas que los demás no pueden, y cómo los dos hermanos luchan por organizar todo el desorden de sus cabezas en un mundo incapaz de comprenderlos. La hermana escucha a los insectos muertos y el hermano es obligado por un muñequito a dibujar para él.

La vivencia es agridulce. No es agradable leer éste comic. Es duro, rugoso. Como si sus páginas hubiesen sido dibujadas sobre lija. Su final desconcierta, duele.