

Escucha. No lograrás ocultar el cadáver. Desprende sobre mi cabeza la palabra terrible. Aunque no quieras cada músculo tuyo a través de una bocina grita: Ha muerto, ha muerto, ha muerto. (La Flauta Vertebral; Mayakovski)



Hay quien dice que en esto de la ilustración de los comics existe un antes y un después tras Moebius (seudónimo de Jean Giraud). La manera que tuvo (y aún tiene) de concebir y crear mundos fantásticos, dotados de plasticidad y belleza estética, tuvo una brutal influencia no sólo en el mundo del comic, sino también en el cine. Para el tebeo donó obras tales como el western Blueberry junto a Jean-Michel Charlier (desde 1965), Arzach (1974-1975), El garage hermético (1976), o El Incal junto a Jodorowsky(1980-1988).
Californiano de ventiséis años, que comenzó autoeditándose sus primeros comics, Dash Shaw es ahora muy conocido con Ombligo sin fondo (2008) o el webcomic Body World. Los tintes épicos que en un primer momento adoptan las formas del comic de Ombligo sin fondo son puramente físicos: Más de setecientas páginas engañan a la vista en un primer momento; y estéticos: Su forma puede parecerse mucho al de un enorme ladrillo. Pero su lectura es liviana, las páginas van convirtiéndose en pseudocacahuetes adictivos que uno va comiéndose uno tras otro.
El lenguaje experimental de Shaw, fresco y ligero, que va desde el uso de onomatopeyas de apoyo a la imagen, el minimalismo extremo pero práctico de los dibujos, o un desarrollo secuencial rápido de imágenes cotidianas que remiten en muchas ocasiones a sensaciones; dota a Ombligo sin fondo de una individualidad que muchos autores querrían para con sus obras. La historia es sencilla: Los padres de una familia, ya en su vejez, anuncian que se van a separar a sus hijos. Mediante el relato desgranado de sus tres hijos, vamos asistiendo a todas las fases de una relación de pareja, pero desde los diferentes puntos de vista de cada uno de los hijos: El enamoramiento, la crisis, la separación, las dudas, el dolor, la inseguridad, el cariño, el miedo... El grado de detalle y particularidad que logra darle Shaw a la historia, su sencillez, hace de Ombligo sin fondo algo muy especial, unido a su específico y emotivo idioma-comic. Parece mentira que en setecientas veinte páginas pasen tan poquitas cosas, pero el núcleo de Ombligo sin fondo es algo más sugerido que dicho. Es un comic que se experimenta y que te hace sentir pequeño, una especie de redescubrir la vida, las pequeñas cosas, através de sensaciones sutiles como tocar la arena, experimentar el agua... y que pasa por diversos arcos perfectamente reconocibles: la niñez, la adolescencia, la madurez y la vejez.
Muy recomendable.
Otro libro de relatos de Tsutsui. Si en Estoy desnudo (2009) Tsutsui eligió personalmente los relatos que más le gustaban, en ésta recopilación de la editorial Atalanta se eligieron algunos de diferentes colecciones publicados a lo largo de la carrera de éste prolífico autor japonés. Así encontramos, entre otros, Rumores sobre mí (1974), El último fumador (2002), El mundo se inclina (2002) u Hombres salmonela en el planeta porno (2005).Desde el principio he de decir que he quedado levemente defraudado con ésta recopilación. Ya había leído Estoy desnudo, y tal vez mis expectativas eran muy altas tras la magnífica experiencia de aquella compilación. En "Hombres salmonela..." hay también cuentos excepcionales, ojo, pero hay otros que... en fín, no me parecen tan buenos, y en cierta medida desvirtúan la sensación general del libro. Sólo un ejemplo: Leyendo Estoy desnudo esperaba ansiosamente leer el siguiente cuento nada más acabar el anterior. En éste ha habido parones largos entre uno y otro relato.
Si hay una cosa que observamos rápidamente leyendo a Tsutsui es que le obsesiona la represión, el sexo y la mirada exterior. Entendiendo todo esto como una vasta crítica a una sociedad represiva y agresiva para con sus miembros, surgiendo precisamente de esa idea la desvirtualización de la realidad. Realidad subjetiva versus realidad social. En todas las situaciones el ser individual se halla asediado por una realidad opresiva que intenta fagocitarlo. Esa intrusión en lo individual se da en todas las esferas posibles: en los sueños, en sus pensamientos más íntimos, en su necesidad sexual, en su esquema de vida familiar... hasta en su preferencia por el tabaco. Todas estas reflexiones, con diferentes matices y algunas capas humorísticas, los leemos en los primeros cinco relatos de la recopilación. El último relato es el que da título al libro: Hombres salmonela en el planeta porno; título que de algún modo ya alimenta la fantasía del lector antes de comenzarlo, y le hace realizar cábalas respecto a su contenido. Es el relato más largo de la recopilación, y trata precisamente la represión sexual en clave de ciencia ficción.
Si tuviese que elegir los relatos más interesantes, a mi modo de ver, de la recopilación, me quedaría con los tres primeros: "El bonsai Dabadaba", "Rumores sobre mí" y "El límite de la felicidad". El resto me parecieron, en grados distintos, aburridos, farragosos y prescindibles, aunque las ideas de fondo que presentaran sí que resultaran sugerentes.
Para acabar el volúmen, la editorial Atalanta incluye una fantástica y reveladora entrevista con Yasutaka Tsutsui, que nos descubre a un personaje realmente peculiar que destila vida por los cuatro costados, y profundiza en sus temas fetiche, así como en sus influencias más directas.
Reseñas anteriores del mismo autor:
Segunda novela que leo de éste autor, y nuevamente embelesado por el espíritu de la destrucción. Un Siva terrible para con los sentimientos o tal vez un superviviente capaz de hablarnos de su experiencia. Bernhard escribió numerosas novelas y obras de teatro, las novelas tenían un fuerte carácter autobiográfico. Es especialmente celebrada su serie de escritos autobiográficos, que por cierto han sido recientemente reeditados en un solo volúmen por Anagrama (Relatos autobiográficos, 2009).
Dupuy y Berberian son dos autores franceses que llevan trabajando juntos mucho tiempo en el mundo del tebeo. Ambos dibujan y ambos escriben los guiones. De ésta colaboración nació una serie emblemática: "Monsieur Jean" (o Señor Jean por estas tierras) que desde 1991 viene publicándose (hasta ahora siete volúmenes). Precisamente "Diario de un álbum" (1994) habla de las vicisitudes surrealistas que ambos vivieron a la hora de crear y parir el tercero de los volúmenes de Señor Jean (Las mujeres y los niños primero) en 1994.