
Guy de Maupassant (1850-1893) es recordado como uno de los más grandes escritores de cuentos, y de ellos los más recordados son aquellos que exploraron el terror y la locura. Inspirado por su amigo y mentor Gustave Flaubert, decidió dedicarse a la literatura. Aunque sólo llegaría a publicar cinco novelas (destacaron Bel Ami -1885- y Una vida -1883-) sería con los más de trescientos relatos que llegaría a escribir con los que se ganaría la fama.
“Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad”
Maupassant corrió por el filo de una navaja demasiado afilada y terminó cortándose con la locura. Sus últimos años quedaron preñados de obsesiones que, de cierta manera, le permitieron el punto de vista de lo extraño, del otro lado de la razón. Mientras se volvía loco él iba proyectando en sus relatos, mediante la observación propia, la acción crónica y lenta pero inexorable de lo "horrible" acercándose hacia él.
He podido leer recientemente dos volúmenes recopilatorios de cuentos publicados en castellano: La madre de los monstruos y otros cuentos de locura y muerte; y El Horla y otros cuentos de crueldad y delirio (estos comprenden relatos, en su mayoría, de 1881 hasta 1887); y en ellos encontramos la observación acongojada del autor por sus propias sensaciones y reflexiones sobre la muerte, el delirio y la locura, el desdoblamiento, la frustración por el amor inalcanzable, el fetichismo... un camino que le lleva en 1892 al intento de suicidio y a su internamiento en la clínica del Doctor Blanche, para morir sólo un año más tarde. Estos cuentos están escritos de una manera rápida, nerviosa y ágil, repletos de exclamaciones y preguntas, como buscando desesperadamente un oído, una respuesta a sus interrogantes y miedos. En muchos de ellos utiliza un estilo cuasi-periodístico, utilizando noticias recientes para realizar reflexiones sobre la culpabilidad o la locura, o los propios avances médicos de la época sobre el sistema nervioso para explicar las sensaciones extrasensoriales o sobrenaturales (Como los estudios de Charcot). Y en otros es el mismo autor el que se viste con la subjetividad del personaje, y relata desde la mismísima locura y terror la historia.
De entre los que he leído destacaría: El Horla (con multitud de simbolismos hacia lo "invisible" y tal vez su cuento más conocido), La mano (relato sobrenatural sobre la mano de un muerto, y que hace referencia a una mano disecada que el propio Maupassant conservaba), El miedo (que explora precisamente el significado del miedo de forma eficacísima), La madre de los monstruos (relato sobre la terrible aberración de la que una madre era responsable), o La cabellera (relato sublime sobre obsesión y enfermizo fetichismo).