
Daniel Clowes, el creador de Ghost World, tiene un verdadero mundo propio. Influenciado por la estética norteamericana de los años cincuenta, la revista MAD, los comics de la EC o las películas de ciencia-ficción y de terror de serie B; Clowes ha sido capaz de tejer un estilo. Su primera obra larga fué "Como un guante de seda...".
"Como un guante de seda forjado en hierro" consta de diez capítulos, que fueron publicados en los diez primeros números de su autoeditada revista Eightball, entre 1989 y 1993. Como ocurre con otros creadores Daniel Clowes no puede ser catalogado con una sola de sus obras. Ghost World no es Daniel Clowes, ni viceversa. Es como si, y pongo un ejemplo muy ilustrativo, David Lynch fuese catalogado sólo por Straight Story sin haber visto Lost Highway. En ambas se reconoce a Lynch, aunque la primera tenga un corte más realista que la segunda, y aunque la segunda sea muchísimo más compleja y retorcida.
De la misma manera que Lynch, "Como un guante de seda..." contiene cierto sustrato de rareza y surrealismo onírico que no contendría después Ghost World. En este fascinante comic observamos anonadados la extraña búsqueda que emprende Clay, su protagonista, tras reconocer a la actriz de una película. Se suceden las escenas, aparentemente de modo incomprensible y absurdo, pero con sentido dentro de la trama. Así, nos sumergimos en una especie de pesadilla que mezcla el cine, los monigotes de la suerte, las tramas historico-políticas, los mensajes, las revoluciones mundiales y los engendros monstruosos. Algunas escenas son, sin duda, de lo más cachondo y espeluznante que he podido leer nunca en un comic. Por supuesto, prefiero esta libertad creativa, esta frondosa imaginación lisérgica, a la realidad pálida de Ghost World. Lo mismito que me ocurre con Lynch.
Absolutamente imprescindible.
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