
sábado, 12 de diciembre de 2009
Stratos; de Miguelanxo Prado (1984-1985)

miércoles, 9 de diciembre de 2009
La tetería del oso malayo; de David Rubín (2006)

sábado, 5 de diciembre de 2009
El viaje; de Edmond Baudoin (1996)

domingo, 29 de noviembre de 2009
Inside Moebius -Tomo 1-; Moebius (2004-2006)

domingo, 22 de noviembre de 2009
Franny y Zooey: de J.D. Salinger (1961)

martes, 10 de noviembre de 2009
Dylan Dog; de Tiziano Sclavi (1986)

sábado, 31 de octubre de 2009
Harzac, El asesino de un mundo, Los ojos del gato; de Moebius


domingo, 25 de octubre de 2009
El agente secreto; de Joseph Conrad (1909)

El empalmado loco- Pesadilla blanca y otras historias cortas; de Moebius (1972-1978)

-Barbarroja y el cerebro pirata
martes, 29 de septiembre de 2009
Ombligo sin fondo; de Dash Shaw (2008)

Los tintes épicos que en un primer momento adoptan las formas del comic de Ombligo sin fondo son puramente físicos: Más de setecientas páginas engañan a la vista en un primer momento; y estéticos: Su forma puede parecerse mucho al de un enorme ladrillo. Pero su lectura es liviana, las páginas van convirtiéndose en pseudocacahuetes adictivos que uno va comiéndose uno tras otro.
El lenguaje experimental de Shaw, fresco y ligero, que va desde el uso de onomatopeyas de apoyo a la imagen, el minimalismo extremo pero práctico de los dibujos, o un desarrollo secuencial rápido de imágenes cotidianas que remiten en muchas ocasiones a sensaciones; dota a Ombligo sin fondo de una individualidad que muchos autores querrían para con sus obras. La historia es sencilla: Los padres de una familia, ya en su vejez, anuncian que se van a separar a sus hijos. Mediante el relato desgranado de sus tres hijos, vamos asistiendo a todas las fases de una relación de pareja, pero desde los diferentes puntos de vista de cada uno de los hijos: El enamoramiento, la crisis, la separación, las dudas, el dolor, la inseguridad, el cariño, el miedo... El grado de detalle y particularidad que logra darle Shaw a la historia, su sencillez, hace de Ombligo sin fondo algo muy especial, unido a su específico y emotivo idioma-comic. Parece mentira que en setecientas veinte páginas pasen tan poquitas cosas, pero el núcleo de Ombligo sin fondo es algo más sugerido que dicho. Es un comic que se experimenta y que te hace sentir pequeño, una especie de redescubrir la vida, las pequeñas cosas, através de sensaciones sutiles como tocar la arena, experimentar el agua... y que pasa por diversos arcos perfectamente reconocibles: la niñez, la adolescencia, la madurez y la vejez.
Muy recomendable.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Hombres salmonela en el planeta porno, de Yasutaka Tsutsui (2008)

Desde el principio he de decir que he quedado levemente defraudado con ésta recopilación. Ya había leído Estoy desnudo, y tal vez mis expectativas eran muy altas tras la magnífica experiencia de aquella compilación. En "Hombres salmonela..." hay también cuentos excepcionales, ojo, pero hay otros que... en fín, no me parecen tan buenos, y en cierta medida desvirtúan la sensación general del libro. Sólo un ejemplo: Leyendo Estoy desnudo esperaba ansiosamente leer el siguiente cuento nada más acabar el anterior. En éste ha habido parones largos entre uno y otro relato.
Si hay una cosa que observamos rápidamente leyendo a Tsutsui es que le obsesiona la represión, el sexo y la mirada exterior. Entendiendo todo esto como una vasta crítica a una sociedad represiva y agresiva para con sus miembros, surgiendo precisamente de esa idea la desvirtualización de la realidad. Realidad subjetiva versus realidad social. En todas las situaciones el ser individual se halla asediado por una realidad opresiva que intenta fagocitarlo. Esa intrusión en lo individual se da en todas las esferas posibles: en los sueños, en sus pensamientos más íntimos, en su necesidad sexual, en su esquema de vida familiar... hasta en su preferencia por el tabaco. Todas estas reflexiones, con diferentes matices y algunas capas humorísticas, los leemos en los primeros cinco relatos de la recopilación. El último relato es el que da título al libro: Hombres salmonela en el planeta porno; título que de algún modo ya alimenta la fantasía del lector antes de comenzarlo, y le hace realizar cábalas respecto a su contenido. Es el relato más largo de la recopilación, y trata precisamente la represión sexual en clave de ciencia ficción.
Si tuviese que elegir los relatos más interesantes, a mi modo de ver, de la recopilación, me quedaría con los tres primeros: "El bonsai Dabadaba", "Rumores sobre mí" y "El límite de la felicidad". El resto me parecieron, en grados distintos, aburridos, farragosos y prescindibles, aunque las ideas de fondo que presentaran sí que resultaran sugerentes.
Para acabar el volúmen, la editorial Atalanta incluye una fantástica y reveladora entrevista con Yasutaka Tsutsui, que nos descubre a un personaje realmente peculiar que destila vida por los cuatro costados, y profundiza en sus temas fetiche, así como en sus influencias más directas.
Reseñas anteriores del mismo autor:
jueves, 10 de septiembre de 2009
El sobrino de Wittgenstein; de Thomas Bernhard (1982)

miércoles, 9 de septiembre de 2009
Diario de un álbum; de Dupuy y Berberian (1994)

martes, 18 de agosto de 2009
All Star Superman; de Grant Morrison y Frank Quitely (2005-2008)

All Star plantea una situación alternativa y no lineal dentro de la historia de Superman. A su vez intenta abarcar prácticamente todo el universo del personaje en doce números. Están todos y todo. Infinidad de detalles y guiños nos hacen retroceder, incluso, hasta la etapa primigenia de Siegel y Shuster. Ya el diseño de éste Superman nos hace pensar en el héroe original: Su mentón, sus ojos, la forma de su cuerpo... está inspirado en aquel dibujo de Shuster de finales de los años treinta.
Resumiendo mucho y sin entrar con excesivo detalle, el argumento sería éste: Superman se está muriendo tras una intensa exposición al sol y Lex Luthor es condenado a la silla eléctrica por sus crímenes. Cada número (de un total de doce) es un capítulo dentro del conjunto de ese argumento, pero en cada uno de ellos Morrison se centra en un personaje en concreto: Lois, Olsen, Lex, Bizarro... Así, las miradas dentro de ese universo supermaniano se hace más completa, hasta llegar a simbolizar una metáfora cuasi-homérica. Supermán se convierte ante nuestros ojos en un Ulises completando sus doce trabajos.
La sensación general leyendo el cómic es buena. Un delicatessen tebeístico para los amantes del cómic de superhéroes. Pero aún así, y a pesar de toda la coba que le han dado, no entusiasma. Sí, es una buena historia, tiene momentos de gran brillantez, pero le falta algo de punch. De hecho, si éste comic lo hubiese dibujado otro que no fuera Quitely tal vez pasaría por un comic simplemente pasable. Quitely (y aquí soy absolutamente subjetivo) hace de él algo realmente bello. Los dibujos y la evolución en diseño de personajes y formas hacen de éste comic una experiencia artística y embriagadora.
Otras referencias de Grant Morrison:
-WE3
-Arkham Asylum
Otras referencias de Frank Quitely:
-WE3
-The Authority
martes, 11 de agosto de 2009
La mandrágora (Alraune); de H. H. Ewers (1911)

Aún perteneciendo a una pseudotriología, Alraune o La mandrágora, tiene entidad propia, y no se necesita leer El aprendiz de brujo para seguir la historia.
El germen de la historia nace en las leyendas entorno a la raiz de la mandrágora, cuyas bifurcaciones siempre se ha dicho que tienen forma humana. Desde tiempos inmemoriales este parecido ha sido suficiente para atrubuir a la mandrágora propiedades mágicas: magos y brujas las han usado como elemento venerado o ingrediente de pociones.
Ewers parte de esta fantástica percepción y crea una nueva leyenda. Su alter ego, Frank Braun, escucha que la mandrágora, según el mito alemán, nace de la tierra donde cae el último semen de un ahorcado. Por lo tanto imagina si tal vez fuera posible crear una mandrágora humana si en vez de tierra se usa una mujer: una mujer especialmente seleccionada: libertina, fogosa, sería el mejor abono para una creación tal. Así, elige a un vil asesino que va a ser condenado y a una prostituta sensual. De éste modo, y a la manera de un Frankenstein retorcido y fantástico, Frank Braun idea a la Mandrágora. Y su tío la crea siguiendo sus preceptos. De este modo Ewers, sólo con la idea, crea uno de los mitos más espectaculares de la literatura fantástica. Una niña malvada, que juega con su etérea manera de atraer tanto a mujeres y hombres, como un titiritero juega con sus marionetas.
Si Frankenstein creó un ser humano de la nada, robando el fuego secreto de los dioses, Frank Braun crea una leyenda fantástica haciéndola real, tal vez robando el fuego secreto de la imaginación humana.
Lo menos interesante es la historia que sobreviene. Alraune y sus malvados actos, así como su final, interesa menos que su creación.
viernes, 24 de julio de 2009
El agujero del infierno; de Adrian Ross (1914)

El agujero del infierno toma elementos clásicos del terror gótico: La importancia del ambiente como proyección de la psicología de los personajes, el misterio de un pasado sombrío que persigue a los protagonistas, la damisela perseguida, el tenebroso villano e incluso el castillo medieval. La obra, que Ross dedicó al gran M.R. James, nos sitúa en la región de Deeping Hold en la Inglaterra de mediados del XVII, imbuída aún en la guerra vivil inglesa que enfrentaba a los monárquicos y los parlamentaristas. En general la novela tiene cierto regustillo de terror sobrenatural quizá por la contínua presencia de un misterioso monstruo que, según las leyendas, habita entre el fango y el lodo de Deeping Hold, y que está emparentada a una antigüa leyenda que dice que cuando el conde de Deeping venda su alma al diablo, lo que habita el agujero le robará su cuerpo y alma. Se suceden pues, a través de este malvado estigma, una serie de terribles sucesos que, de forma inquebrantable, llevan a la perdición del Conde y quienes le rodean.
Apesar de que la historia resulta atrayente en un primer momento, tanto la cargante personalidad del héroe puritano bajo cuya mirada observamos los acontecimientos, como por la aburrida y soporífera prosa de Ross, hacen que la novela se me haya hecho pesadísima. De hecho pienso que si el autor hubiese optado por un relato corto en vez de una novela todo quedaría mejor. El caso es que el resultado no me llega a convencer. El ambiente queda soterrado a una descripción ambigua de los páramos que rodean el castillo, los personajes son solo esbozos superficiales y quedan cabos sueltos en la historia que, tal vez, hubiese estado bien trabajar más.
En fin, no se puede comparar esta novela con los grandes cultivadores del género del terror o la ghost story, ni con Hodgson ni con Lovecraft ni, por supuesto, con mi amado M. R. James. Se queda varios peldaños por debajo.
domingo, 12 de julio de 2009
Crímenes célebres; de Alejandro Dumas -Padre- (1839-1840)

En el volúmen que he podido leer recientemente: "Crímenes célebres" de la colección gótica de la editorial Valdemar, pueden encontrarse sólo tres de éstos relatos. Quedaron fuera de la selección otros como: Los Borgia, Carlos Luis Sands, María Estuardo, El mariscal Murat o Los Cenci. Los relatos elegidos fueron: La marquesa de Brinvilliers, Urbano Grandier y Vaninka. Habría que preguntarse por qué estos relatos fueron incluídos dentro de una colección gótica, cuando ni contenido ni estilo ni autor pertenecen al género. A ese respecto diría que simplemente por el hecho de poder leer pasajes tan intensa y brutalmente narrados como los del suplicio y las torturas de La Marquesa de Brinvilliers o Urbano Grandier ya merece, por sumo derecho, estar en esta colección, aún sin formar parte de éste género.
De los tres relatos me quedaría, sin duda, con los dos primeros; los ya citados La marquesa de Brinvilliers y Urbano Grandier. El primero nos describe las andanzas de La marquesa y su amado, y cómo éstos van experimentando la ciencia del veneno en todo aquel desdichado que se fuese cruzando en su camino de vanidad y poder. El relato cuenta con sumo y excesivo detalle el camino hacia la redención y suplicio de la Marquesa. El segundo relata la historia del sacerdote Urbano Grandier, de cómo era envidiado por parte de la iglesia y de cómo algunos sacerdotes se las ingeniaron, con la ayuda del cardenal Richelieu, para quitárselo de enmedio urdiendo un maquiavélico plan que incluía el exorcismo de varias monjas supuestamente influidas por la magia de Grandier. Resulta sobrecogedor leer las torturas y los suplicios a los que fué condenado, así como su terrible muerte. Los criminales en este caso fueron precisamente los jueces.
Vaninka, el último de los relatos incluidos en el volumen, relata cómo el orgullo excelso de una mujer rusa le lleva a cometer el crimen, primero sin querer, y después a propósito para tapar su error.
Para acabar simplemente decir que resulta interesante leer estos elaborados relatos, aunque hay que apuntar que resulta tedioso ver como Dumas los inflaba de páginas contando detalles que no tienen excesiva relevancia y resultan harto aburridos. A pesar de ello es súmamente embriagador leer estas truculentas historias hoy en día, sobretodo sabiendo que en ellas hay mucho de cierto.
Estoy desnudo; de Yasutaka Tsutsui (2009)

Generalmente se le considera autor de ciencia-ficción y ha sido galardonado con multitud de premios a lo largo de su carrera. Entre su extensa obra que recoge tanto novelas como relatos cortos desde 1965, hay que destacar también su influencia en el cine, el anime y el manga, pues varias de sus obras han sido adaptadas a esos medios: "Toki o Kakeru Shōjo"(La chica que saltó a través del tiempo) de 1967 fué adaptada tanto a película como a serie; "Paprika" (1993) fué adaptada a anime por Satoshi Kon en 2006.
La colección de relatos de "Estoy desnudo" recoge ocho cuentos, en su mayoría satíricos. En todos descubrimos cómo Tsutsui realiza una pormenorizada autopsia a la comunicación humana, tanto la que usamos con los demás como la que usamos con nosotros mismos (la línea del pensamiento). Este estudio está barnizado con una gruesa capa ácida que transforma el significado, dando al texto una vibración exagerada y con una dimensión diferente a la humorística. En "estoy desnudo" asistimos a cómo un hombre va quedándose desnudo ante la mirada de una ciudad: bajo el vestido de historia cómica (realmente graciosa) observamos cómo la desnudez se ha convertido en un monstruo, una obsesión pesadillesca para una sociedad artificial de ojos. Desde el punto de vista de quien queda desnudo el mundo queda reducido a un millón de ojos aseverantes: un mundo psicótico. Realmente es un mundo que se parece al de P. K. Dick, una realidad asfixiante que juzga y es amenazadora. En la misma línea los relatos "Maneras de morir" que describe la aparición de un Oni (un demonio) en una oficina y de cómo reaccionan ante él sus ocupantes; o "La ley del Talión" que describe la reacción extrema de una víctima y de como se transforma en agresor; o "La embestida del autobús loco" en la que directamente se nos hunde en la visión de un hombre multipoblado de 18 personajes: una perfecta visión de la escisión de conciencia por una colección de concienciaS.
También queda lugar para que Tsutsui nos describa primeros contactos con seres desconocidos (ya sea un alienígena o ya sea una mujer). En "El peor contacto posible" y "Articulaciones" se nos muestra las reacciones de un hombre ante la dificultad para comunicarse con seres de otros planetas, y en "El día de la pérdida" se trata el tema de la pérdida de virginidad de la misma manera: la mujer es un ente absolutamente desconocido: y el personaje no sabe cómo tratar con ella.
En todos ellos podemos seguir un rastro, un núcleo común: la visión psicótica del mundo bajo el relato humorístico. La radicalidad de una visión donde apenas hay libertad: todo está sesgado por la visión "del otro", la mirada del superyo freudiano (el que dicta lo que "se debe hacer"). Donde el Yo queda reducido a escombros. ¿Tal vez una crítica a la visión japonesa de la realidad? Tal vez. Ya sea esto o no, Tsutsui nos conmueve con el extremismo de sus historias.
Recomiendo fervientemente este libro, todo un descubrimiento. Un libro en el que cada relato golpea directamente en el bajo vientre de quien lo lee, una visión que combina la mordacidad con la crítica de una manera perfectamente entrelazada, y que escarba de manera magnífica bajo la piel de la humanidad. Espero que Atalanta siga publicando más joyas de éste autor. Ni que decir tiene que en breve caerá "Hombres salmonela en el planeta porno".
martes, 30 de junio de 2009
Skim; de Mariko y Jillian Tamaki (2008)

domingo, 14 de junio de 2009
Trágame entera; de Nate Powell

Es difícil hablar de Trágame entera. Su título nos lleva a pensar en alguna peli porno o gore de serie B, pero en realidad se nos habla de la esquizofrenia dentro de una familia americana. De cómo la enfermedad se va tragando a dos hermanos y una abuela, los tres comparten la terrible carga de tener que vivir con una de las enfermedades psiquiátricas más difíciles. Una enfermedad que, tal y como su nombre indica, supone una escisión de la mente, y más concretamente en una alteración en la percepción de la realidad. Powell aprovecha para cuestionar la realidad al ponernos en el lugar de éstos enfermos. Junto a ellos podremos ver y oir cosas que los demás no pueden, y cómo los dos hermanos luchan por organizar todo el desorden de sus cabezas en un mundo incapaz de comprenderlos. La hermana escucha a los insectos muertos y el hermano es obligado por un muñequito a dibujar para él.
La vivencia es agridulce. No es agradable leer éste comic. Es duro, rugoso. Como si sus páginas hubiesen sido dibujadas sobre lija. Su final desconcierta, duele.
jueves, 4 de junio de 2009
Los viajes de Gulliver; de Jonathan Swift

Antes de comenzar a leer Los viajes de Gulliver, poco podía imaginar la embergadura de tal lectura. Tal vez sólo me había quedado con la parte imaginativa de la historia, esa que tantas veces se ha usado en los cuentos infantiles y que mostraba el encuentro entre Gulliver y los liliputienses. La amplitud de miras del autor iba bastante más allá que la de simple lectura fantástica de evasión. Swift escribió Los viajes de Gulliver bajo el seudónimo de Lemuel Gulliver, emulando los libros de viajes tan habituales en su época. Hay que tener en cuenta que el conocimiento geográfico del mundo aún no era completo, lo cual espoleaba la imaginación de los coetáneos de Swift ¿Qué parajes asombrosos quedarían aún por descubrir en el mundo?. Influida en muchos aspectos por Utopía (1516) de Tomás Moro, Los viajes de Gulliver se dividen en cuatro partes: Viaje a Liliput, Viaje a Brobdingnag, Viaje a Laputa, Balnibarbi, Glubbdubdrib, Luggnagg y Japón, y Viaje al país de los Houyhnhnms. Cada parte se corresponde con cada uno de los supuestos viajes que realizara Lemuel Gulliver a lo largo y ancho del mundo. No hace falta decir que, a excepción de Japón, el resto de los parajes visitados son imaginarios. De hecho esa realidad gulliveriana le sirve a Swift para dibujar un marco donde realizar una gigantesca crítica satírica respecto a la humanidad: La hipocresía política, la realidad científica de la época, la filosofía, la historia y la perspectiva misma del hombre.
Dentro de los Viajes, hay que hacer notar varios aspectos: En primer lugar el uso de los juegos lingüísticos de Swift. Los países imaginarios y el mismo nombre del protagonista Gulliver parecen tener un doble sentido no comprensible en una traducción. Un juego que deja en hipótesis los sentidos de los vocablos. Por ejemplo, Gulliver suena a crédulo (Gullible), Liliput parece la comprensión de Lill (Little, pequeño) y Put (Tonto) que vendría a significar algo así como "Pequeños tontos", o Laputa: Puede tener que ver con puto: pensar, o con "una damisela que deja los bolsillos vacíos" si lo entendemos en castellano. Hay así muchos ejemplos.
Otro aspecto que llama la atención es la inclusión por parte del autor de pasajes ciertamente escatológicos, pasajes que hoy en día resultan muy cómicos, pero que en su época resultaron sorprendentes.
Otro de los aspectos notorios del libro es la velada crítica a la política inglesa. Son numerosos los ejemplos dentro de la narración que llevan a pensar en referencias whigs (en contra del poder Real) y tories (que estaban a favor del poder Real). Referencias que hoy en día es dificil rescatar, a no ser que se lea una edición anotada.
Los dos primeros viajes, primero a Liliput y luego a Brobdingnag, nos presentan, tal vez, los pasajes más conocidos del libro: El barco en el que Gulliver viaja naufraga tras una tormenta y el autor despierta en un país en el que todos los habitantes son diminutos y, como consecuencia, Gulliver es un gigante. En el segundo de los viajes se invierten los papeles y Gulliver desembarca en un país donde sus habitantes son gigantes y él es el ser diminuto. Ambos viajes conforman una visión unitaria sobre el ser humano mediante el relativismo de dos puntos de vista distintos: el microscopio y el telescopio. La política de Liliput le resulta a Gulliver bochornosa, dado que está plagada de vileza, ambición e hipocresía (paralela a la política inglesa de Swift), y luego la política de Brobdingnag le parecerá casi utópica comparándola con la política propia de su país. Así, el que juzgaba antes a los Liliputienses se ve ahora juzgado.
Durante el tercero de los viajes, Gulliver visita varios países: Laputa, la ciudad flotante, está gobernada por científicos a los que tilda de locos más preocupados por la astronomía y la música que por los problemas del ámbito mundano. Se hace aquí una crítica voraz a los científicos de la época de Swift. En Balnibarbi, Gulliver visita la Academia de Lagado (se dá un parecido asombroso con la Royal Society de Londres) y critica los modernos experimentos científicos y los extraños avances científicos que allí se dan. En Glubbdubdrib (isla de los hechiceros o magos) Gulliver puede conocer, en una de las salas del gobernador, a todos los personajes de la historia que quisiese, haciendo con ello realiza anotaciones a la filofofía e historia de la época mediante la conversación con Homero o Aristóteles.
Pero es el cuarto de sus viajes el que produjo mayor controversia en la época de Swift. Gulliver llega a un país en el que Houyhnhnms (caballos) son la raza dominante y los Yahoos (humanos degenerados) son meros animales. Durante éste capítulo Swift realiza una incisiva crítica a la especie humana, decantándose por una especie de misantropía bastante evidente. Los Houyhnhnms se dejan dominar por la Razón, mientras que los Yahoos, especie de monos repulsivos y clara alusión a la degeneración humana, se dejan llevar por sus instintos más bajos. Los Houyhnhnms se convierten así en modelos de conducta a seguir por Gulliver.
Un libro cuya hondura es inmensa, y cuyos niveles de lectura también lo son: o como mera novela fantástica o como crítica voraz a la hipocresía y avaricia de la sociedad y política inglesa de la época, o como un estudio inteligente sobre la ética humana mostrando una sociedad utópica.
Si bien es cierto, esta lectura, hoy en día, requiere paciencia para soportar las largas parrafadas de Swift. El libro termina haciéndose largo y un poco aburrido en muchos de sus tramos, pero la verdad es que merece mucho la pena.
Un auténtico clásico imprescindible.
lunes, 4 de mayo de 2009
El invencible; de Stanislav Lem

El planteamiento inicial de la novela nos remite a la que, tal vez, sea su obra más conocida "Solaris". En ambas se nos sitúa ante un contacto entre la especie humana y la extraterrestre, la incógnita reside en el modo de comunicarnos con ellos y, de algún modo, lograr comprender el comportamiento de esa nueva especie. En el caso de "El invencible" la civilización que los seres humanos encuentran en el planeta Regis III es "hostil". De hecho, la anterior expedición al planeta, la de la nave "Cóndor", quedó totalmente inutilizada, pero sin apenas síntomas de violencia. Con un pulso apasionante, Lem, nos va relatando y descubriendo, primero lo que quedó de la nave "Cóndor" y después los primeros contactos con una extraña civilización de nubes compuestas de pequeños componentes metálicos. Cada contacto con esta especie dominante del planeta se salda con el borrado de memoria de cada uno de los hombres, inutilizándolos, conservando así la hegemonía sobre el planeta. Durante la afrenta nos preguntamos ¿Tiene derecho el hombre a interferir en el equilibrio de esta especie? ¿Tiene derecho el hombre a juzgar la existencia de una entidad sin comprenderla?
El título de la obra es precisamente un juego de palabras que queda suspendido en el aire tras la lectura: "El invencible" es el nombre que la humanidad ha dado a una gran nave estelar, un nombre que traduce toda la vanidad y soberbia de la propia humanidad, y que, paradigmáticamente, se enfrenta a una "civilización" que ciertamente resulta invencible.
Kingdom Come; de Mark Waid y Alex Ross

Alex Ross comenzó a pensar en la posibilidad de hacer Kingdom Come mientras estaba creando Marvels. Pensó: Si puedo recordar el universo Marvel aglutinando los hechos más importantes de su historia ¿Por qué no puedo hacer algo parecido con el universo DC? Con la ayuda de un tal Mark Waid, al guión, pudo hacerlo realidad un par de años después.
Kingdom Come es en realidad una historia de Superman, para qué negarlo. Todo gira entorno a él. A sus dudas, a su moralidad, y a su forma de ver al superhéroe. Y en realidad ¿Qué mejor superhéroe se podría elegir para escribir una historia sobre la responsabilidad del héroe? Si hubiese que buscar un arquetipo de héroe con poderes (los llamados metahumanos), seguramente éste tendría capa roja y vestiría unas mallas azules. Además el ejemplo, por excelencia, no podía ser otro en el universo DC. Por si fuera poco, Ross basó su diseño en el primer Supermán, el de Joe Shuster, y la obra está dedicada a quien le pusiera por vez primera rostro en el cine: Christopher Reeve.
Hay dicotomías claras y bien diferenciadas en la obra. Desde un frente nos encontramos con un mundo nuevo, una tierra dominada por superhéroes del tres al cuarto, una nueva generación, empeñados en luchas de poder entre ellos, con intereses individuales y olvidando que existen sólo para salvaguardar a la humanidad. Desde el otro frente encontramos a los héroes antigüos, con férreos códigos morales de servidumbre hacia la especie humana: Ahí encontramos a los héroes clásicos de DC: Supermán, Wonder Woman, Batman, Green Lantern... que parecen haberse retirado tras la "jubilación" de Supermán. Pero todos estos añejos héroes vuelven tras un inesperado y cruento suceso, que parece anunciar el tan temido Armagedón.
Desde otro punto de vista, un poco más místico, encontraríamos por un lado a los dioses: representados por los metahumanos o superhéroes con poderes (Supermán, Wonder Woman, Flash, Green Lantern, etc.), y por otro lado a los héroes y villanos humanos (Lex Luthor, Batman, Capitán Marvel, etc.). En esta primera afrenta los metahumanos se creen con derecho a dictaminar un código de conducta a seguir por parte de los superhéroes, los que no la sigan serán encarcelados en una especie de gigantesca prisión especial. Los superhéroes y villanos humanos se posicionan en contra. Bajo éste epígrafe de división entre lo divino y lo terrenal, tenemos el Apocalipsis del libro de las revelaciones, y a un predicador: un tal Wesley (Wesley McCay, en honor al padre de Little Nemo y que adoptó el rostro del padre de Alex Ross), que acompañado de un Espectro, irá sirviéndonos de guía ante todo éste maremágnun de imágenes y hechos.
Mística y valores nos llevan a realizarnos una pregunta: ¿Cual es la función real del superhéroe en el mundo humano?
Éste es un cómic admirable, un gusto para los sentidos, especialmente admirable en su faceta gráfica: Diseño de personajes, épica monumental, dotado de un aparataje tan laborioso que ataca irremediablemtente a la nostalgia y los cimientos de una editorial como DC. Personajes míticos como el Detective Marciano o Deadman hacen apariciones especiales; y se tejen escenas, como esa batalla entre Capitán Marvel y Supermán que son de un sentir melodramático cuasimetafísico.
A mi parecer sólo un pero: El guión engorroso, tórrido, heterogéneo, para alguien que no esté muy familiarizado con el universo DC. No ocurría lo mismo en Marvels, donde todo era pura seda. Aunque, me temo, que esto se deba a una visión subjetiva de alguien que creció amando los comics de la Marvel y que no siguió tanto la cosmología paralela de los de DC.
Reseñas anteriores a otras obras de Alex Ross:
- Marvels
domingo, 26 de abril de 2009
Wanted; de Mark Millar y J.G. Jones

Wanted (2003-2005) es una de las series más flojas que le he leído a Mark Millar. En esta serie ya se notan ciertos vestigios, cierta pose que huele a tufillo. Ser subversivo por serlo, porque sí, porque "mola mogollón hoy en día", no da el cante.
Millar propone lo siguiente: El mundo está gobernado, de manera subterránea, por un elenco de supervillanos, una especie de super-organización del crimen, que llevan las riendas del mundo a su antojo. No existen los superhéroes, se los cargaron a todos. Bien en éste idílico mundo vive un tal Wesley, un muchachito reprimido, con un trabajo de mierda, con el que todo el mundo se mete, que, cierto día, se convierte en... un supervillano con el rostro de Eminem. Lo que sucede después es el típico argumento de que uno quiere más poder que los demás y se dedica a quitarse de enmedio a los aspirantes. Es decir, uno que es más malo que nadie. Pero llega el pseudo-Eminem disfrazado y reestablece el orden, se queda con el dinero, el poder y la tía buena de turno. Con un final trilladísimo. Pero Millar, como debió de pensar que esto le había quedado demasiado fantabuloso guay de la muerte, se dedicó en las últimas páginas del comic a señalar al propio lector y a decirle: "Joder, eres bastante gilipollas... ¿por qué debería importarte cómo me va a mí la vida?... estás matándote a trabajar doce horas al día, engordando en grasientos fast-foods, y tu novia seguro que se está follando a otros... solo porque tengas una tele de plasma y una gran colección de dvds no quiere decir que seas un hombre libre, gilipollas. Tú eres otro esclavo bien pagado, como todo el rebaño de ahí fuera... vas a cerrar este comic y a comprar algo más para llenar ese enorme vacío que hemos creado en tu vida" Es decir, venga, voy a decir algo "supersubversivo" para que luego no digan que soy un blandito.
Y no quedó ahí la cosa. Los nombres de algunos villanos: Shit-head (Cabeza-mierda: Un villano compuesto de las mierdas más afamadas: Charles Manson, Hitler, Ed Gein...), Fuckwit (Una copia en clave síndrome Down de Supermán), Sucker, Mister Rictus, The Fox...
En fín, una amalgama de violencia visual y verbal realmente olvidable. Pura pose.
Otras obras del autor reñadas:
- The Authority
- Superman: Red Son
lunes, 13 de abril de 2009
Tres sombras; de Cyril Pedrosa

La primera impresión que uno tiene viendo las ilustraciones de éste comic, es la maravilla absoluta, la admiración, por alguien dotado de un don verdadero para el dibujo. Con un estilo mezcla de poderosa soltura, sencillez y limpieza en el trazo, la belleza de proporciones e innovadoras perspectivas de los personajes, así como un atractivo y suave diseño de paisajes, dan a la historia un aliciente que, de hecho, ya de por sí tiene la propia historia que presenta Pedrosa. La vida familiar sencilla y alegre de unos padres y su hijo de corta edad, se ve alterada por la aparición misteriosa de tres extrañas y vaporosas figuras montadas a caballo, que observan en silencio, desde la lejanía, a la familia y más especialmente a Joachim, el niño. Tras descubrir que las sombras buscan al niño para llevárselo, el padre lo carga consigo y se embarca en una huida desesperada. Pero el cómic no habla de huida, sino de aceptación de lo inevitable, de resignación ante la muerte. Su metáfora nos habla de la lucha para consigomismo de un padre, cuya cegera le impide aceptar lo que tarde o temprano terminará ocurriendo, contra el designio del destino. Y, ciertamente, resulta memorable y conmovedor asistir a esta pugna, a este aprendizaje doloroso. Algunas de sus escenas son de un voltaje emocional altísimo, y es en esos momentos cuando el dibujo se hace más oscuro y perturbador, llenándose las imágenes de sombras y de un sentido onírico.
El mundo que construye Pedrosa, un mundo antiguo, donde aún existe la magia y la fantasía y la aventura forma parte del constructo vital de la naturaleza, nos lleva a pensar en un cuento alegórico, como los de antes, te hace pensar en los clásicos europeos: Hans Christian Andersen, en los hermanos Grimm... Quedando la metáfora flotando tras su lectura. Una metáfora agridulce, dura, pero necesaria.
Sólo decir que Cyril Pedrosa escribió ésta historia tras la muerte del hijo de unos amigos cercanos, lo cual da aún mayor relevancia al dolor expresado a lo largo de sus páginas, hechas con verdadero cariño.
Todo un placer y absolutamente recomendable.
Vathek; de William Beckford

Beckford tuvo la suerte de heredar un millón de libras, tierras y plantaciones de azúcar, a la tierna edad de diez años. Lo cual le dejó libre para dar rienda suelta a sus pasiones, entre ellas: La literatura y la arquitectura. Respecto a la última de las aficciones citadas, mandó construir La Abadía de Fonthill, con una gigantesca torre en su centro. Respecto a la Literatura crearía sobretodo Vathek y sus episodios. Sería largo y tedioso citar aquí las vicisitudes que ha sufrido la novela a lo largo de la historia y su complicada y casi imposible publicación junto a sus episodios, lo cual se alargaría durante casi dos siglos. La novela fué originariamente escrita en francés por Beckford, y éste le pidió al reverendo Samuel Henley que la tradujese al inglés. Craso error, querido Beckford. Pués el cabronazo del reverendo Henley, que de santo tenía bien poco, intentó adjudicarse la autoría del libro publicándola él mismo en inglés en 1786. Beckford, que aún no había acabado de escribir sus episodios, no tuvo más remedio que publicarla él mismo en francés un año después, sin, claro está, los episodios (un total de cuatro) con los que tenía pensado acompañar al texto. De hecho, Beckford no llegó a publicar en vida sus episodios completos, dejando el tercero de ellos sin terminar y destruyendo el cuarto. Para que llegase una primera edición de Vathek junto a sus episodios hubo que esperar hasta 1971.
Centrándonos en Vathek, ésta está inspirada en la pasión oriental que recorría Europa desde mediados y finales del siglo XVIII, y que había comenzado ya a principios de siglo gracias a Antoine Galland (primer traductor europeo de Las mil y una noches) o Barthélemy d'Herbelot de Molainville (Bibliothéque Orientale). Pese a que Vathek se desmarca de los escenarios góticos típicos de Walpole o Radcliffe: Los castillos, los páramos brumosos, las ruinas medievales... conserva el espíritu gótico intacto, trasladándolo a un escenario oriental, lleno de apariciones sobrenaturales y magia oscura, no faltan los parajes ciertamente sombríos y hechos aún más penumbrosos, las tentaciones y, cómo no, un máximo villano infernal.
El califa Vathek, asentado en Samarra a las orillas del Tigris, es un vil personaje dotado de los siete pecados capitales, pues es soberbio, avaricioso, lujurioso, perezoso y envidioso, y su gula e ira no tienen límites. Además, por si fuera poco, posee cinco alas de su palacio dedicados a satisfacer cada uno de sus sentidos, y una madre vil y aún más avariciosa que él mismo, interesada en el ocultismo y en las artes antigüas de una magia oscura y perniciosa. La historia de Beckford nos relata la caída lenta del Califa en los infiernos o en el Palacio del Fuego Subterráneo. Se nos relata su lucha, la lucha del bien y el mal, por rendirse o no ante el espejismo de los tesoros. El mal aparece en forma de tentación: Las relucientes y enigmáticas espadas de Giaur, el tesoro de los reyes preadamitas, o la belleza de la joven Nuronihar... y las pasiones por estas tentaciones, orquestadas en la sombra por Suleimán (el mismísimo demonio), deben luchar frente a la eterna pulsión hacia el Bien y la postración ante Mahoma.
Una novela clásica, subversiva y exótica. La creación de ese infierno, de esa ignominosa sala del Fuego Subterráneo, ese lugar físico y terrible de perdición en la que caen las almas perdidas, es una de las cúspides, a mi modo de ver, de la fantasía literaria. No deja de ser una novela moralizante, que de alguna manera nos advierte de a donde llevan los malvados caminos de la ambición y la avaricia, pero sin el habitual regusto artificioso de ese tipo de narraciones, y dejando un verdadero poso de estremecimiento y oscuridad en quien lo lee.