jueves, 6 de diciembre de 2007

El libro de la egoísta; de Yolanda Castaño

Yolanda Castaño tiene mi edad. Gallega, publicó en 1995, con diecisiete años, su primer poemario: Elevar as pálpebras, ya con él ganaría el premio Fermín Bouza Brey, y aún así, no sería hasta la publicación de Vivimos no ciclo das erofonías (1998) cuando explotaría al máximo su talento, siendo éste libro Premio de la Crítica Española.

En "El libro de la egoísta" (2003) Yolanda Castaño habla de todos sus yoes múltiples . Por eso se llama así misma YolandaS, esa persona plural asumida, para explorarse por dentro. ¿Una posible interpretación interior de la n-dimensión de Durrell? Tal vez. Algo así hace Yolanda mediante la poesía: Explora sus personajes, se pregunta si soy o somos desde la conexión del yo con los múltiples puntos de vista. La eterna pregunta. ¿Hay un yo o hay un yo para cada ocasión?. El libro está plagado de antítesis y contrastes estilísticos. Se mueve a caballo entre la cercanía íntima y la lejanía extrasensorial, usando una especie de yo-yo cósmico hecho de lírica (que se me permita éste estúpido juego de palabras).

Además pretende explorar sus Yolandas sin caer en una fácil hipocresía (Pero yo, hija de mis hijas, he de desmantelar a golpe de deslumbramientos esta aciaga militancia de una yolanda emigrante de mí). Y comienza con, lo que parece, una declaración de intenciones:

Tenemos que meternos bajo duchas frías antes de poner a clareo nuestra [entraña.

Luego, a medida que va avanzando, nos da pistas:

Sé perfectamente que todo está aquí. Como una suerte de pálpitos que se le entrega a mi mano antes de las horas. Una condena que mece mis insomnios.

Incluso nos habla del método:

…:TASAR LA DOSIS EXACTA

DE MEMORIA Y OLVIDO

Y ese primer verso parece ser la vertiente a seguir: buscar la entraña. Para ello, la Castaño, encuentra en la dimensión múltiple su espacio: La prosa, la epístola, el diálogo, el teatro, el diario o la retórica. Todo se encuentra profusamente barnizado hasta los huesos por la lírica de ésta gallega, que, así, mediante éste método “durrelliano”, pretende buscarse. Y acaso el título del libro “de la egoísta” puede darnos pistas de lo que ella misma ha encontrado, siendo una especie de resumen maldito. Que queda subrayado con estos versos que aparecen en mayúsculas, tal vez para exclamar su descubrimiento:

YO SOY LA QUE NI AGUARDA.
SOY SUJETO CAPITAL DE ESTA RENUNCIA.
SOY EL AURIGA DEL ARDIENTE CARRO.

SOY LA EGOÍSTA PORQUE ESTÁ SOLA
LA QUE FUE SU PROPIA MEDIDA.
DE LA ÚNICA DINASTÍA DE ADNALOY


Terrible sinceridad. Y da muestras de grandes agallas. Es un libro, sin duda, atrevido por su desnudez, que a ratos es sencillo y a veces místico, pero que grita siempre ¡Yolanda! ¡Yolanda!

1 comentario:

Annabel M. Z. dijo...

Muy interesante, estaba buscando información sobre Yolanda Castaño y me ha venido fenomenal tu entrada.
Un saludo.